EL ESPOSO ECUATOGUINEANO: BANCO HUMANO

by - miércoles, diciembre 18, 2019


Autora: Cheswa Alogo

A veces me pongo a pensar que si las tornas se cambiaran y la mujer ecuatoguineana fuese la que "casara" al hombre, o que se diera por extinguida la entrega  de la dote por parte del hombre para que sea pagada por la mujer, posiblemente se daría el comienzo de la Tercera Guerra Mundial, con la misma teniendo inicio en Guinea Ecuatorial.
Ante todo, deseo extender mis calurosos saludos y mejores deseos navideños a estos lectores que nos leen desde diferentes jurisdicciones del mundo. Se os agradece mucho la pasión con la que nos habéis leído durante el año y,  de paso, decirles que siguen siendo el motor que nos lleva a seguir escribiendo. 

Como ya sabemos, “la igualdad de derechos” es el  gran afán y sueño de la mujer del siglo XXI, siendo el ADN que nos identifica a todas ahora, ya haciendo referencia tanto a nivel nacional como internacional. El deseo de poder tener las mismas oportunidades del sexo opuesto es el “coro” que acompaña a la orquesta dirigida por la  mujer de este siglo. En el caso de este artículo, me refiero a la mujer ecuatoguineana concretamente. Estaréis de acuerdo conmigo que casi todas las ecuatoguineanas se familiarizan con la frase "lo que pueda hacer un hombre, la  mujer puede hacerlo también (otras dicen que hasta mejor)", tanto que incluso se hizo eco en una famosa canción de las estrellas P-Square, en su coro que decía "what a man can do a woman can do so” (lo que puede hacer un hombre la mujer puede hacerlo también).
Queridos livaglayers, pese a esta introducción tengo informarles que, aunque no viene en línea con el título del artículo, he considerado comenzar así con el fin de poner un punto de referencia con el que voy a necesitar reflexionar conjuntamente con mis hermanas, tías  y madres a lo largo de este artículo.

Hoy toca escribir desde un ángulo no muy usual, de manera que, voy a disociarme una vez más de una "escuela de pensamiento" muy convencional en nuestro país. Antes de eso, me  veo en la obligación de clarificar que el verdadero aporte del dicho expuesto en el párrafo anterior, para muchas no reside en servir de motivación, que si en un pasado fueron consideradas casi nada, ahora puedan llegar a cambiar su historia aspirando a llegar donde no podían. 

Poniendo el foco en otro sentido, en realidad las preguntas que me hago a menudo siguiendo esta línea de razonamiento son: ¿En verdad la mujer guineana está entendiendo el aporte de la igualdad de derechos o simplemente escoge aplicarla cuando solo le confiere algún beneficio? ¿Solo basta decir "igualdad de derechos" cada ocho de marzo, para quedarse durante horas fuera de casa y beber las mismas cantidades del mejor Malamba de Vitioka (bebida alcoholica típica del país), en nombre de querer consumirlo igual  o mejor que ellos?, ¿solo vale decir que somos iguales en la teoría y, en el momento de repartir las responsabilidades, poner una sobrecarga en el hombre porque la tradición lo impuso así?

Conversando con los paisanos.

Este es un tema sobre el que me ha costado escribir porque, además de su delicadeza por ser controversial en nuestra sociedad, también me ha costado expresarme sin escuchar únicamente el eco de mi propia voz. Por tanto, para poder transmitir mi postura "con toda la elegancia que la diplomacia requiere" (como diría mi colega Estefanía), decidí hacer un ejerció que me pareció más fácil:  comunicar mi pensar acompañándolo de ciertos testimonios y alguna fuente bibliográfica.
¿Qué mejor que tener algunas mini conversaciones (entrevistas) con gente joven de ambos sexos, para así obtener un conjunto de pareces y expresarme en base a ello?
A los cuatro participantes que entrevisté (2 chicos y 2 chicas) les hice dos preguntas a cada uno (y podéis considerarlas tendenciosas si queréis):
-¿Qué piensas de las relaciones tradicionales, en las que la familia de la mujer considera al hombre como fuente de economía de cualquiera de sus necesidades?
-¿Cómo te gustaría que aportara económicamente tu pareja?

El primer chico, al responder a la primera pregunta dijo estar totalmente convencido de que dicha situación produce un impacto muy negativo. Respecto a la segunda pregunta y donde se explayó más, respondió así:
"No existe nada más importante que tener a una persona que quiera construir algo contigo y crea que eres el indicado, obviamente me gustaría una mujer que aporte algo, y no es obligatorio que tenga ese "algo" (economicantemente hablando). Te citaré un ejemplo en el que el hombre trabaja y la mujer no, pero en que la mujer se ocupe de los niños, las tareas caseras y los pequeños negocios. No es que esta sea mala mujer, sino intenta hacer lo que puede según sus capacidades, y que no espere de ti porque eso no es un complemento. Me gustaría una mujer que se quiera superar, no solo en lo económico pero que quiera crecer y no dependa de mi como un bebé. 
No espero nada económico de nadie (risas), ni de mis padres, pero si me quieren dar no diré que no, prefiero ganármelo todo yo, y no soy materialista que digamos, así que la moral es mucho para mi, dependiendo de cómo esté la persona de mente, porque la persona con la que uno está influye mucho en su vida.” 

El segundo joven me dijo simplemente: "una buena relación es donde las dos partes procuran dar lo mejor de cada, la relación no depende de una sola parte, sino de ambas partes por igual.”

La primera chica tuvo que decir lo siguiente: "Personalmente considero que, actualmente ya se debería poner fin a esta manera tan primitiva de pensar o hacer. Creo que este tipo de relaciones hacen parecer como si la família de la mujer la hubiera vendido a su marido más que a una relación, y encima eso hace al hombre sentirse más superior a la mujer en su entorno matrimonial, y es una razón de más para el maltrato de la mujer. Sin olvidar que la gran mayoría de las mujeres guineanas se casan por interés, cuando una no ha podido estudiar o hacer algo con su vida, su propósito es casarse con un hombre que pueda mantenerla, cosa que es un error.
Me gustaría que mi pareja y yo tuviéramos un trabajo y pudiéramos aportar por igual en la economía de nuestro hogar".

La última en ser entrevistada explicó: "Personalmente considero que no es normal que los familiares o la familia de una mujer utilice al marido como fuente de economia para satisfacer sus necesidades. El matrimonio o relacion entre hombre y mujer no debe ser un negocio  del cual deban beneficiarse los familiares. Esta situación crea depencia de la mujer hacia su marido, la cual a veces tiene que pasar humiliciones o maltratos, ya que es el hombre el que lleva dinero a casa y tambien debe cargar con los gastos de los familiares.  Tal vez para otra gente (mayores de otra generación y muchos jóvenes) sea parte de la tradición y lo vean con buenos ojos, pero para mí es uno de los aspectos más negativos que lamentablemente sigue existiendo en nuestra sociedad actual. Me gustaría que mi pareja aportara lo mismo que yo en el seno de nuestra familia, en caso de que los dos seamos personas con una estabilidad laboral y económica. Lo que invirtamos en nuestro  hogar sea suficiente como para satisfacer nuestras propias necesidades, que uno no tenga que depender tanto del otro. Y lo más importante, que ninguno de los dos tengamos que cargar con gastos de nuestras familias.”

La tradición y las costumbres, ¿causas contribuyentes? 

Disfrutando de una tarde armoniosa, mi madre y yo nos adentramos en un tipo de charlas que tenemos con frecuencia, surgió un tema del contexto de este artículo. Por curiosidad, y sobre todo porque quería escribir acerca del tema, se me ocurrió preguntar el porqué las mujeres de su era ponían y siguen poniendo tanta responsabilidad sobre sus parejas aun cuando pueden y están capacitadas para ayudar, al igual que  esperan que las siguientes generaciones sigamos con lo mismo. Ella me dijo: "es totalmente cierto eso. Las razones pueden ser varias, pero las más razonables que he escuchado son estas: La era de tus abuelos y padres es una de matrimonios polígamos y de mujeriegos, en las que tenías que exigir o imponer tus derechos y los de tus hijos, o te quedabas sin nada. Muchas de nosotras no tuvimos la suerte que hoy en día tenéis vosotras, no tuvimos las esperanzas, ya no se hable de la oportunidad de realizarnos como vosotras. De hecho, pusimos esas medidas  para hacerles responsables a toda costa que, si no, una se quedaba sin cómo sobrevivir teniendo con ella numerosos hijos. Esta también era una estrategia para restringirles de ir gastando dinero con pequeñas (amantes) con las que ni tenían hijos, así que si faltaba sal o se tenía que cambiar una bombilla habría que esperar a papá, para que antes de que papá gaste dinero fuera, se lo pensase bien, pues en su subconsciente siempre debía tener que en casa le están esperando un montón de responsabilidades". Subiéndole el volumen a las palabras de mi madre, permítanme citar un párrafo que me viene en mente del distinguido antropólogo guineocuatoriano, Joaquín Mbana Nchama, que en el libro "Los Artículos Escogidos: elementos socioculturales del pueblo fang" dice: "La introducción de la poligamia entre los fang es la causa del desorden actual. Las micro comunidades resultadas por el odio acumulado en las mujeres de los hogares polígamos constituyen  hasta la fecha una insuperable barrera para la concentración nacional en estructuras viables capaces de promover un desarrollo a la altura de nuestro pueblo". Por si no entendiste bien la cita, relee atentamente.

Para mi gran sorpresa, mi madre siguió diciendo que no ve la razón por la que nuestra generación debería seguir dichas costumbres, y que para ella somos de la generación privilegiada, al tener ya nuestras propias alas con las que podremos volar y no ceder nuestra independencia ante parejas en personajes mini-dioses (como los llamo yo). Y que nuestra suerte es esa, la de poder realizarnos y alcanzar nuestras metas, lo cual es el bien más valioso que poseemos y del que ellas desafortunadamente no fueron dotadas.

Aparte de las razones que arriba menciona mi madre, he tenido la oportunidad de tomar algunas opiniones de gente joven (como habéis visto), investigar, hacer preguntas a gente de edades avanzadas, al igual que también descubrí ciertas causas de dicho problema a través de la lectura.
Una de las fuertes causas del problema aquí abordado, salvando la introducción de la poligamia, es la misma tradición en sí. La que a mi parecer es la madre causa de dicho problema, y les escribiré desde la perspectiva de la tradición de la etnia fang, que es la que más alberga dicha situación en la sociedad ecuatoguineana. Entre los fang existen dos fundamentos muy importantes, el nda-bod (asimilable a una familia nuclear) y el ayong-mbod (asimilable al clan). La primera representa a la mujer y la segunda al hombre, respectivamente. Estos dos fundamentos representan al pueblo fang, lo cual implica que ambos son mutuamente complementarios, lo que significa que una familia no puede vivir sin la otra (este es desde mi punto de vista el concepto que crean estos dos fundamentos en teoría). Ahora, en la práctica es más visto que uno depende más del otro, en este caso, que el nda-bod depende más del ayong-bod que lo contrario.

Apreciando más explícitamente cómo se manifiesta esto en la práctica, es costumbre entre los fang que si una mujer se casa con un hombre, el marido de ella se convierte en el absoluto responsable de esta y su familia. Enfatizando que en caso de que la chica tenga hermanos, inmediatamente es vista como una hipoteca con la que sus hermanos gravan bienes y cobran intereses al cuñado. También era costumbre y tradición que los hermanos de la mujer se volvieran a casar con la dote que les entregaban sus cuñados. Y en efecto, anteriormente se practicaba un “djangue” de dotes, donde el dinero o los bienes a ser intercambiados no paraban de circular. Siguiendo esto, aunque casi se haya abandonado la práctica de la circulación de las dotes, eso no ha dejado de tener su impacto en la generación actual de la etnia fang porque, los hermanos de una mujer casada, hasta hoy en día siguen con el  habitual pensamiento de que el cuñado les debe la obligación de cuidarles o que el cuñado debe pagarles intereses en todo momento, por la simple razón de estar casado con su hermana. Incluso, he visto de cerca situaciones en las que fallece el marido y los hermanos de la viuda se unen a las peleas concernientes a la disposición de los bienes del fallecido (en este caso, el que fue su cuñado), cuando en términos legales no estarían cerca de la categoría de beneficiarios que primordialmente contemplaría la ley en dichas circunstancias. Dejo este enlace donde un colega jurista, Pablo, analiza varios aspectos del matrimonio consuetudinario desde un enfoque legal.

Por otro lado, también he escuchado comentarios infinitos sobre el hecho de que la mujer casada debe construir y seguir aportando sustancialmente en su familia de origen y no en su nueva familia, que sería la de su marido. Y la pregunta ante esto sería, ¿contemplan algún interés de los hijos biológicos de la esposa en cuanto a la disposición de estos bienes, tanto cuando ella sigue en vida como cuando ya no lo está? En muchos casos, mientras la mujer vive esto no da muchos problemas, pero mi mayor preocupación surge cuando por h o b fallece la mujer. Aquí entre nosotros, sabemos bien la que se suele liar respecto a temas de dispoción de bienes familiares. A veces, el muerto ni está enterrado y ya hay gente discutiendo sobre quién se queda con qué.
Siguiento esta línea de preocupaciones, me gustaría invitar a mis lectores  a que juntos pensemos y valoremos lo que queremos en nuestras vidas, al igual que la de aquellos que dependen directamente de nosotros, en este caso, nuestros hijos. Hay que tomar las medidas necesarias mientras estemos a tiempo.

¿El esposo o promedio guineaecuatioriano es considerado un banco humano ante la familia de su mujer o prometida? 

Mi respuesta es afirmativa. Pero antes de proceder con mi reflexión sobre lo abordado, quiero volver a recalcar que este artículo no viene a incitar a la guerra, sino más bien es una reflexión que hago en voz alta y que he decidido compartir. No espero que estés de acuerdo con todo lo que he dicho y lo que me queda por decir, incluso apreciaría si te atrevieras a dar un punto de vista diferente, fuera de la jaula de la que os escribo (como dice el dicho), a fin de que podamos intercambiar discernimientos o argumentos, y de la manera más sana posible. Recordarte también que toda opinión es relevante en  Livaglaya.

Como veréis, mi opinión respecto a esta costumbre no se difiere de las que me dieron los entrevistados (que por fortuna serán los esposos y esposas del futuro).
Ante todo, creo vehementemente en la importante necesidad de proteger y conservar la tradición. Sin embargo, a pesar de esta postura, no voy a negar que para mí no son todas las tradiciones las que se deben conservar. Aquellas tradiciones o costumbres que ya no encajan en nuestro siglo deben ser erradicadas donde fuese posible, porque el mundo se mueve a favor de la globalización, bajo la cual varias costumbres o tradiciones se quedarán en vergüenza si no se eliminan para alcanzar la demanda del tiempo, o en otras palabras, para alcanzar el progreso. 
Tampoco vengo a darles la típica charla de cómo deben manejar sus relaciones (porque podría existir la tentación de anticipar una sentencia contra la mujer y su familia). Es importante abrir un debate que vaya más allá de eso, empezando nosotros a trabajar en nuestras propias vidas.
Mi reflexión es simple e inspirada de algunas ideas que ya expuse en uno de mis artículos previos. Y mi gran pregunta sería la de siempre, ¿es equitativo que una esposa le  ponga toda la responsabilidad a un hombre incluyendo la de su familia de origen?, ¿es objetivo y razonable no querer contribuir junto a tu pareja porque la tradición lo desfavorece, aun cuando dispones de medios y puedes hacerlo?  Creo que vosotros mismos podréis responder a estas preguntas silenciosamente (o compartiendo un comentario quien se atreva).

En cualquier caso, y como dice una de las máximas de la humanidad "no hagas al otro lo que no quieres que él te haga’’, ¿qué entiendo yo con esta expresión? Que no hay que hacer al otro lo que tú no aguantarías que te hiciera. Así que si tú no aguantarías que tu pareja te dé tanta responsabilidad irracionalmente, pues no le hagas lo mismo, creo yo.
Sin duda, no voy a negar  que los hay bantús que ven esta tradición como normal, ya que están acostumbrados o cuentan con bienes suficientes para poder cuidar tanto de su familia como la de su mujer, y más si se tuviera que añadir.  Pero, me cuesta creer que te lo darán sin una contrapartida, sin esperar algo que no te cueste horrores a cambio. Y el hecho de que nos digan que el dinero no es un problema, realmente no suele ser el meollo del asunto. Muchos lo harán desde el ego, y como son humanos, la mayoría habrá pensado varias veces en lo que pretenden realmente con "money no be problem" aunque no te lo vayan a mencionar. 
Querida mujer guineana, quiero recordarte que tu relación o matrimonio al final es como un equipo donde, si no coordináis bien los dos, los resultados no terminarán a vuestro favor. Y es de tu interés velar por tu holgado bienestar, en todos los sentidos. 

Finalmente, sobre si hay que aportar o no económicamente a tu pareja os diré que sí (si se puede), es igual de importante y se valora más si ambos lo hacen dando lo mejor de cada y no necesariamente repartiendo todo a medias (económicamente hablando). Como ya dije antes, me gustaría terminar volviendo a sintonizar que la aportación, aunque esencial, no siempre tiene que limitarse en lo monitario.

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4 comentarios

  1. Muchas gracias Cheswa Alogo, antes de empezar me gustaría agradecerte por la valentía que muestras tratando un tema tan delicado y con tantos matices. El título del articulo ha sido muy sugerente, pero he visto que has aprovechado y has profundizado mucho más y esto siempre se agradece. Tras haberte leído, creo que en las relaciones no debería existir "igualdad" sino "equidad". Tomando como ejemplo lo de la aportación económica, vamos a decir que hay una pareja en la que uno de los dos gana un (1) millón de francos cefa y el otro gana 250.000. Suponiendo que mensualmente los gastos ascienden a 500 mil francos cefa, seria lógico que se haga una aportación del 50% por cada miembro? Yo creo que no. Este caso (como tantos otros) se dan en las relaciones porque no entendemos el concepto de equidad. La “cultura”, ¡que tan bien inculcada está! donde se afirma y se confirma que el hombre es y debe ser la única fuente económica del hogar o que la mujer deba ser la que se encargue de la educación (simplemente para poder compensar el hecho de que ella no pueda o no se le permita aportar económicamente) es denigrante para ambos. El "machismo" y la "humillación" del que tanto son víctimas las personas de género femenino (en su mayoría) son justamente justificados por la situación de que la mujer es propiedad del hombre cuando este paga la suma que se le pide (disculpad si mi noción de dote es tan limitada, es la manera en la he podido resumirla). Al considerarle como tal (a la mujer como objeto comprado) el hombre cree y siente que la mujer le pertenece y en consecuencia que puede hacer(literalmente) lo que le apetezca con ella. Para concluir, me gustaría que tengamos en cuenta que uno da lo que tiene, pero sobretodo uno da lo que quiere dar.
    Ni el hombre es un banco ni la mujer es una esclava sumisa. Si ambos están dispuestos a construir un hogar deberían comprometerse a entregar lo que fuera necesario para el éxito de su proyecto. Muchas gracias!

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  2. Qué bueno leerte, Javier! Gracias a ti por el tiempo que dedicas para leer y dejarnos tu opinión, y de forma siempre tan detallada. En efecto, hubiera sido más preciso hablar de equidad que de igualdad, pero al ser la igualdad un concepto más cercano a nosotros, en este sentido, el artículo lo ha hecho principal. No obstante, intentando en su contenido aludir a la equidad. De hecho, casi por el final va concluyendo: "se valora más si ambos lo hacen dando lo mejor de cada y no necesariamente repartiendo todo a medias". Es decir, este artículo intenta hacer alusión a la sobrecarga a un solo miembro de la pareja, aun cuando otro de ellos tiene la posibilidad de evitarlo, justificando ese actuar como parte de la tradición. En cuanto a las demás apreciaciones que has hecho, decirte que no podría estar mejor ilustrado el tema que el artículo pretende abordar. Es cierto que queda mucho trabajo por hacer, pero poco a poco se puede ir arreglando aquello que parece atascarnos. La idea es alcanzar un buen punto de apoyo mutuo, donde ayudar a tu pareja no suponga un sufrimiento para ti y a la vez produzca otras situaciones lamentables como, por ejemplo, el maltrato. Gracias otra vez por pasarte, felices fiestas!

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  3. Muchas gracias a vosotros por compartir! Felices fiestas a todo el equipo de LIVAGLAYA!
    Espero que el mensaje pueda llegar a màs gente y así poder entre todos diseñar un nuevo paradigma.

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  4. ❤❤❤¡¡¡Gracias!!! Estamos en ello, haremos todo lo que esté en nuestras manos para que sea real.

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