LA LEALTAD EN LAS RELACIONES: debilidad y fortaleza.

by - miércoles, noviembre 13, 2019

Autora: Estefanía Mbá


Han pasado varias semanas desde que Christian, una de las personas que nos lee y anima mucho, sugirió que le gustaría encontrar algo sobre este tema en LivAglaya: la lealtad en las relaciones.
Analizando yo el panorama actual de las relaciones, aunque podría decir también el panorama histórico, su inquietud para mí cobra mucho sentido y no puedo más que agradecer que hiciera aquella sugerencia.

¿Por qué he decidido escribir sobre este tema?

Últimamente, parece que con los libros de autoayuda y al  igual que con los oradores motivacionales, hemos descubierto todo un mundo de posibilidades y un nuevo universo.
¿Para qué engañaros poniendo lo que sería un falso escepticismo después de haber dicho esto? Soy de las personas que dentro de sus posibilidades lee, ve y curiosea todo lo que puede, y no es que me disgusten especialmente los libros de autoayuda. No obstante, también soy partidaria de la idea de que los grandes o mejores libros de autoayuda son las biografías. Yo disfruto mucho leyendo o viéndolas, el poder adentrarme en la vida de personajes importantes, grandes o claves  de la historia de la humanidad, me parece una gran forma o vía de aprendizaje.
Precisamente, en base a lo anterior, comento que hace un par de días me encontraba viendo y releyendo algunas de estas historias biográficas. Desde grandes artistas y hombres de negocios hasta líderes políticos de todos los continentes. Decir que me emocionaba y reflexionaba a lo largo de este pequeño viaje, algunas veces placentero y otras agridulce, es poco. Es de esas cosas que la sensación y experiencia propias te explican mejor que las palabras de un tercero.

Ciertamente, una de las conclusiones a las que pude llegar tras recorrer tal aventura, es que la gente que nos rodea y el entorno en el que nos movemos son dos cosas que, inevitablemente, inciden en nuestras vidas o pueden cambiar nuestro destino personal, el destino de una nación o el destino de la humanidad, para bien y para mal. Concretamente, el caso de la lealtad en las relaciones que hoy quiero abordar en este artículo entra en juego a raíz de todas estas afirmaciones.

La cuestión de la lealtad me parecía especialmente llamativa y de vital importancia cuando se trataba del análisis de las biografías de personajes o líderes políticos. Algunos de los cuales morían "apuñalados por la espalda" por aquellos que creían sus mejores amigos, hermanos o amadas parejas. Claro, yo me preguntaba cosas, a veces, ingenuamente:

-Con lo inteligente que era aquel o aquella, ¿porqué no vio esto venir?
-¿Qué le motiva a una persona por la que tú darías tu vida a acabar con la tuya?
-¿Cómo conseguir que la gente que te rodea sea leal a ti? Es realmente viable cuando se trata de figuras políticas?
-¿Todo eso pasaba por algo?, ¿qué propósito podría haber detrás de ese tipo de desenlaces? Otros desenlaces hubieran sido posibles? Cómo serían?Tantísimas preguntas como estas terminaban invadiendo mi mente y yo intentaba dar respuestas a las que podía.

Ahora bien, he avanzado lo suficiente sobre este tema para plantearme una cosa que es la primera que se suele hacer cuando se discute algo en referencia a un concepto: definirlo.

¿No os habéis preguntado al igual que yo en qué consiste realmente la lealtad?

Pues bien, he recurrido al diccionario de la RAE para ver qué nos dice al respecto, y son estas las delimitaciones que recoge: 
1. f. Cumplimiento de lo que exigen las leyes de la fidelidad y las del honor y hombría de bien.
2. f. Amor y fidelidad que muestran a su dueño algunos animales, como el perro y el caballo.
3. f. p. us. Legalidad, verdad, realidad.

No quiero ser exhaustiva analizando cada una de estas acepciones, pues pienso que cada quien podría extraer una noción particular de lo que es la lealtad, basado en las mismas. Sin embargo, quiero hacer algún apunte que quizás roce la obviedad: podemos ser leales a las personas, a las cosas, a los animales y a las ideas.

La esencia de la lealtad o el significado de la lealtad a mi parecer se resume en: amor y confianza que nos hacen ser fieles a nosotros mismos, a los demás, a las cosas, a los animales y a las ideas.

Es difícil imaginar un escenario donde la lealtad brille pese a la carencia de ambos (amor y confianza).
Cuando se trata de relaciones interpersonales, para mí la lealtad es el acto más grande de amor que te puede mostrar una persona, pero es a la vez imposible de sostener sin la confianza. De hecho, se quiebra la lealtad cuando se traiciona la confianza de la/s otra/s persona/s, con independencia de la estima previa que hayamos sentido por ellas. 
Llegados a este punto, debo decir que, posiblemente lo que es el punto fuerte de toda relación interpersonal (amor y confianza) sería también su punto débil. Por eso, volviendo otra vez a las biografías de esos grandes líderes que fueron traicionados por sus allegados, haré algunas reflexiones:

-Los enemigos siempre buscaban atacarlos por sus puntos débiles: la gente que amaba y la gente en la que confiaba. Porque, curiosamente es la gente a la que uno suele ser leal, cuidado con dónde depositas tus amores y tus confianzas. Son tu fortaleza y tu debilidad (un arma de doble filo).
Si esas personas no sienten algo que se asemeje a lo que sientes por ellas en cualquier momento estarás perdido. Y hasta diría que pierdes la guerra incluso antes de la guerra, ya que nada es tan peligroso como rodearse de gente en la que no se debe confiar o no se puede confiar.

-¿Porqué si parecían inteligentes no lo vieron venir? La inteligencia no es inmune al afecto. Para ser exactos, no es que fueran distraídos, más bien ellos eran los leales. Amaron y confiaron en las personas equivocadas. Pero, ¿qué pasa cuando confías en alguien? Tienes la certeza de que no te clavará la espada que lleva una vez que te des la vuelta o cuando te encuentres dormido/a (si es tu pareja). Viendo esto de forma fría, se podría decir que hacen una previsión respecto a quienes los rodean y finalmente no se cumple.

-¿Qué le motiva a una persona por la que tú darías tu vida a acabar con la tuya?
Entre otras cosas, se me ocurre que no te ama igual. Se ama a sí mismo o ama a otra cosa o persona más que a ti. No confía lo suficientemente en ti para plantearte la verdad de frente cuando es necesario.
Él/ella a diferencia de ti, no daría su vida por la tuya. Aquí entra como componente otro de los motivos que complican o rompen las relaciones, sobre el que ya hablé en otro artículo: la falta de reciprocidad. Puede que exista un desajuste invisible en esta relación.

-¿Cómo conseguir que la gente que te rodea sea leal a ti? Logrando que te amen y confíen en ti. Pero, hasta cierto punto eso es algo que no podemos terminar de controlar. Lo que sí podemos hacer es ser más conscientes de las cualidades personales de las personas de las que nos rodeamos.

¿Es viable cuando se trata de líderes políticos? Unos dirían que la mejor manera que tiene el líder político para lograrlo es infundiendo miedo, pero el miedo no es compatible con la lealtad. Si entra el miedo en escena, en lugar de gente leal tienes súbditos.
La lealtad es una elección y solo es compatible con la libertad. Es por ello que muchos de los grandes líderes que abogaban por la libertad no pretendían infundir terror en su gente más cercana. Comprendían que solo así ellos también podían ejercer su libertad, podían ser realmente libres.
Una persona que debe estar pendiente de si quien dice ser su mejor amigo, hermano o pareja lo acabarán envenenando, puede ser de todo menos libre.
Y, ¿cómo podrías luchar por la libertad de otros si tú eres preso de ti mismo?

¿Tiene todo esto un propósito? Esta es una pregunta cuya respuesta dejo en las manos de cada quién. 
Pero llegando a las últimas líneas de este artículo, diré que considero la falta de lealtad junto a la falta de reciprocidad como los mayores males que acechan toda relación humana.

Bueno, no creo que haga falta decir que es importante buscar la lealtad y la reciprocidad en las relaciones.
Aunque me haya centrado en tomar el final de grandes personajes en este artículo como ejemplo, pienso que son reflexiones que podrían adaptarse a la vida de cualquier persona común que no salga en los libros de historia.

Espero que mis humildes líneas como mínimo sirvan para hacernos en conjunto reflexionar.
Ya sabes que puedes dejarme tus aportaciones y opiniones en los comentarios, me encantará leerte. Si quieres sugerirnos temas, puedes hacerlo comentando, enviando un correo o escribiéndonos en nuestras redes sociales.
Y a ti Christian, si lees este artículo, gracias de nuevo por tu sugerencia. 

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