LA VIDA ES COMPLICADA

by - lunes, agosto 05, 2019


Autora: Belinda Ondo


¡Saludos queridos livaglayers! Es cierto que os he tenido un poco abandonados pero ya estoy de vuelta con algunas de mis reflexiones favoritas.
¿Es cierto que…? Es una de las preguntas más frecuentes que nos hacemos, sobre todo cuando no estamos seguros de la primera idea que tenemos de un tema o asunto, o cuando queremos asegurarnos de que sí es fiable nuestra información.
En este artículo quiero plantear algunas de las opiniones que tenemos sobre lo que es esta vida y la forma en que la vemos.
“Esta vida es muy complicada”, ¿es cierto?
Una de las frases más comunes en nuestra sociedad, usada generalmente cuando nos encontramos en situaciones difíciles, cuando creemos que no tenemos la solución a algún caso o cuando simplemente sentimos “que ya no podemos más”.
La vida no tendría porqué ser complicada, déjenme darles algunas razones: si pudiésemos ser sinceros los unos con los otros, si diéramos lo que recibimos, si ayudáramos a los que nos ayudan o simplemente a los que nos necesiten sin necesidad de reprochárselo después, si pudiésemos entender que no somos perfectos y que los demás tampoco lo son, que pueden cometer errores o fallarnos sin que tengamos que juzgarles, si de vez en cuando dejáramos de lado el orgullo y nos mirásemos como seres semejantes, si hiciéramos estas y más cosas, os aseguro que la “dificultad” de la vida no sería un caso a tratar para nosotros.
Yo personalmente creo que la vida no es complicada, siempre he creído que nosotros la complicamos al querer hacer cosas que realmente no queremos, demonstrar actitudes que realmente no son nuestras y al fingir afecto o interés por cierta gente o ciertas cosas.
“La personalidad identifica nuestro ser”, ¿es cierto?
Cuántas veces hemos escuchado a otros decirnos: “tén personalidad hombre, haz las cosas por ti mismo, no copies, bla, bla, bla..."
Coloquialmente, entendemos la personalidad como el carácter que nos define, nuestra verdadera forma de ser, nuestra marca. Pues no, según Tim LaHaye en su libro Why you act the way you do” (porqué actúas como actúas), “la personalidad es el carácter que mostramos al mundo, la expresión externa de nosotros mismos, que a menudo es una fachada agradable para un personaje desagradable o débil”. Tratamos de mostrarle al mundo una parte de nosotros que realmente “no forma parte de nosotros” solo para agradar a los demás.
Muchas personas pasan por la vida como parte de lo que creen que deberían ser, o cómo quieren que otros las vean, en lugar de como son realmente. Muchos ansiamos tanto ser aceptados que olvidamos nuestro verdadero ser y adoptamos una forma de ser diferente. Esto causa un caos mental y espiritual porque tendemos a seguir la “fórmula humana” para una conducta aceptable, sin darnos cuenta de que ésta pone demasiado su énfasis en lo externo en lugar de lo interno.
“Las palabras de la gente tienen un efecto en tu vida”, ¿es cierto?
Algunos de nosotros creemos que lo que dice la gente de nosotros no nos afecta. Muchos vamos por la vida diciendo que nos da igual lo que digan de nosotros, que todas las críticas, ya sean constructivas o destructivas, son solo eso, críticas de gente que no quiere vernos avanzar y que por lo tanto no debemos hacerles caso. Esa afirmación tiene diferentes implicaciones que analizaremos en algunas situaciones:
La primera es aquella en la que tus padres, tu esposo, tus hijos o incluso tus colegas te dan su opinión respecto a una situación por la que estés pasando, o te ofrecen una crítica, ya sea buena o mala sobre algo que estés haciendo. Esas palabras tendrán un efecto considerable en ti no porque sean sabias o no, sino porque las personas de las que provienen dichas palabras representan algo para ti, posiblemente ocupan un lugar importante en tu vida.
La segunda es aquella en la que un desconocido o una persona con la que no pasas del “hola”, hace un comentario (bueno o malo) sobre la forma en la que llevas tu vida o cómo supone que deberías tomar tus decisions. Esas palabras tendrán un efecto no muy considerable en ti, no porque dichas personas no sean importantes, sino por el puesto que ocupan en tu vida. Podrías tomarlas en cuenta pero en muchos de los casos no llevarlas a cabo.
No quiero decir con esto que la opinión de los demás no nos afecta, todo lo contrario, y quizás por eso adoptamos la conducta tratada en el punto anterior. Estudios realizados demuestran que las expectativas que tienen otros sobre nosotros hacen que nuestro comportamiento se vea influido de tal manera que acabamos por responder a la expectativa inicial. Es decir, que lo que la gente espera de nosotros muchas veces es lo que acabamos haciendo. A este suceso se le conoce como el efecto Pigmalión o “el efecto de la profecía autocumplida”.
Generalmente, hacemos más caso a lo que dicen nuestros allegados porque nos importan más, y sí, es difícil no hacer caso a la opinión que tienen los demás sobre nosotros, por lo tanto, quienes digan aquello de “a mí las críticas no me afectan en lo más mínimo” me parecerían gente muy sorprendente y, de hecho, tendría que pedirles “su receta” para ignorar opiniones ajenas.
A todos nos afecta lo que piensen de nosotros de un modo u otro, y lo positivo sería aprovechar aquello que nos haga crecer como personas, pero lo negativo o peligroso estaría en olvidar lo que realmente pensamos nosotros mismos y enfocarnos en remordimientos, dudas y malas opiniones.
“Con el tiempo ya llegará el amor”, ¿es cierto?
Esta afirmación era una de mis frases más usadas, de hecho, es una que nosotras las mujeres usamos mucho a lo largo de nuestra vida. Pero, sentémonos un momento a pensar en ello: no podemos saber con exactitud si lo que esperamos sentir llegará con el tiempo, por eso esta frase se debería aplicar solamente en momentos de incerteza leve, no cuando no sentimos ni el mínimo afecto por la otra persona, pero tampoco queremos dejarla ir por miedo a quedarnos solas.
Es cierto que cuando somos pacientes y ponemos empeño, puede surgir el amor, o no. Según la psicóloga Betania Cohan Cabrera, el amor es una sensación total que no es posible describir en palabras, sería lo mismo que definir "¿qué es lo dulce?". El amor nos hace crecer, pensar no solo en nosotros sino también en el otro, y hacer cosas que nunca se nos habría ocurrido hacer solos.
El caso está en que debemos entender que, si bien es un efecto que require tiempo, también tiene un ritmo propio que no debe ser interrumpido, require de trabajo mutuo y en equipo, y en todos los casos, de sacrificios personales.
El tiempo juega un papel muy importante en el desarrollo de los sentimientos. Es verdad que no hay receta mágica para explicar el tiempo que nos lleva consolidar la pareja, pero sí podemos predecirlo si sabemos en qué etapa estamos.
Cohen nos explica que existen 3 etapas: el amor pasional, que es la etapa “caliente”, dura los primeros meses de la relación; el postpasional, más asentado, y el compromiso real, en el cual reina la armonía y la confianza.
Al determinar estos tres estages en la pareja, ya podemos saber con cierta certeza si estamos yendo bien, si de verdad vale la pena seguir y darle más tiempo, o si solo lo estamos perdiendo y, quizás, lo mejor sería “cortar por lo sano”.
No es seguro que el amor sea suficiente para que la relación perdure en el tiempo, pero es necesaria la valentía y el coraje para asumir todo lo que con ello venga, el dolor, los altibajos, etc.. y crear a través de todo aquello una relación estable y duradera.

Como he llegado al final de este artículo, solo puedo esperar escribiros pronto y que mis reflexiones os puedan servir de algo. Sabéis que podéis decirme en los comentarios vuestra opinión y lo qué pensáis sobre cada una de las afirmaciones tratadas.
¡Nos vamos leyendo!


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5 comentarios

  1. Gracias señora Ondó. Yo creo que el ser humano es un ser social, lo que implica que queriendo como no tendemos a querer "adaptarnos y ser aceptados" y esto significa muchas veces hacer lo que la sociedad espera de nosotros. Poniendo en riesgo muchas veces incluso nuestra integridad como personas que somos. Mostrar a la sociedad lo que quiere ver de tí está muy bien pero como has dicho antes hay que saber "cortar por lo sano". Yo creo que hay que saber ponerse límites," quiero que me acepten y entiendo que hay concesiones que debe hacer, pero hasta cierto punto" si llego a mi limite no podré seguir mostrando esta "versión" de mí. Y yo creo que una de las claves de tener una vida más o menos satidfac8es saber cuando "cortar por lo sano". Muchas gracias y adelante. Espero el próximo artículo. Y me gustaría que en los próximos temas alguien hable de la lealtad en las relaciones(amistad, pareja, familiares.. Etc)

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    1. Es muy acertado tu comentario, Christian. Resulta bastante enriquecedora la visión que nos has dado, aparte de contar parte de tu experiencia (muy valorable). Aunque seamos seres sociales, todos deberíamos aprender a poner esos límites que a veces son necesarios. Gracias por compartir tu opinión, por los ánimos y las sugerencias. Tendremos en cuenta esos temas, aunque también te recomendamos otros que te pueden gustar por ahora. Al final del blog tenemos varios enlaces, visitando "Todas las secciones" podrás encontrar temas bastante parecidos en GENTE, seguramente te resulten interesantes (La comunicación que destroza relaciones o La amistad en el tiempo son ejemplos de ello). Gracias de nuevo por visitarnos y dejar este comentario. Un saludo!

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  2. Felicidades hermanita cada dia me sorprendes más. Una reflexion bastante buena. Proud of you

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  3. Renato Eneme Obama5 ago. 2019 17:21:00

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