TENDENCIAS AMOROSAS COMO PROBLEMA SOCIAL EN GUINEA ECUATORIAL

by - lunes, febrero 18, 2019

Autora: Cheswa Alogo

Después de un buen tiempo, por fin vuelvo a escribir y por fin toca volver con temitas “candentes”. Como siempre espero que me volváis a leer con mucha ilusión.

Hoy vengo a reflexionar sobre un tema social bastante llamativo. Uno sobre el que siempre he querido escribir pero que por alguna razón me resultaba difícil.
Se trata de una gran tendencia que azota a la sociedad ecuatoguineana: el hecho de que nuestras jóvenes y menores de edad (especialmente) mantengan relaciones sexuales con adultos con quienes cuya brecha de edad es bastante elevada (más de 30 años de diferencia).

Esta realidad nos hace plantearnos algunas cuestiones:

La primera concierne a las jóvenes en general (nos centraríamos aquí en las que tienen entre 18 y 25 años). Cuando ellas optan cada vez más por este tipo de relaciones y estas se hacen tendencia, surge la duda de si lo hacen guiadas por el surgimiento de afecto entre los involucrados o si interviene otro tipo de factor detrás de tales decisiones.

La segunda de las cuestiones tiene que ver con las menores de edad (menores de 18 años). Con estas surge la preocupación adicional de que la edad sea un factor que las haga especialmente vulnerables ante las citadas relaciones.

Si bien esta tendencia es considerada como un problema para algunos y algo totalmente normal para otros, ¿cuáles son los factores que posiblemente han contribuido y siguen contribuyendo a la misma en nuestra sociedad?
Para responder a esta pregunta, partiré de la perspectiva de los que lo consideran como un problema e intentaré sugerir soluciones con el fin de reconstruir lo que en su día fueron costumbres y valores positivos heredados de nuestros antepasados, y abrazar aquellas actuales que nos benefician.

Llegados a este punto, antes de que sigas leyendo quisiera que suspires un poco y respires profundamente...

En primer lugar, he de aclarar que este no es un texto con la intención de juzgar o denigrar a nadie, ya que el mismo artículo cinco (5) letra (a) de la actual Constitución ecuatoguineana es claro en sus palabras, al establecer como fundamentos de la sociedad ecuatoguineana “el respeto a la persona humana, a su dignidad y libertad y demás derechos fundamentales”.

Podrás diferenciar tres partes claras en este texto: la primera tiene que ver con las causas del problema aquí planteado, la segunda con las posibles soluciones y finalmente, una conclusión. 

Guinea Ecuatorial es una de esas sociedades en las que le escucharás a muchos padres, madres y tutores en general, decirles a sus hijos e hijas (menores de edad sobre todo) cosas como: “a tu edad yo ya le daba de comer a mis padres”, “niños o niñas de tu edad ya le construyen mansiones a sus padres”.
Es evidente que dichas palabras suelen afectar más a las niñas ecuatoguineanas que, a veces, hasta sufren bullying por partes de sus propios progenitores, los cuales exigen tanto de ellas, que las acaban sometiendo a una presión que no pueden controlar, llevándolas a situaciones lamentables como la de tener que mantener relaciones sexuales con los citados adultos pensando que, así pueden conseguir un futuro prometedor para su familia.

Uno de los argumentos centrales que suelen ser empleados para justificar o explicar este tipo de comportamientos, no solo en Guinea Ecuatorial sino a nivel global, se relaciona con la existencia de la pobreza. Se argumenta que muchas mujeres y niñas aceptan este tipo de relaciones para salir de la pobreza o para adquirir fama y poder.
Sin embargo, cabría preguntarse, ¿vivir en pobreza es suficiente como para que esos menores condicionen e hipotequen prácticamente el resto de su futuro?

Otra de las cuestiones de importancia que, además, puede resaltarse como posible factor de influencia es el tratamiento legal que recibe el tema señalado en este texto hasta ahora. Más concretamente, la consideración expresada en los artículos 429 y 430 del Código Penal ecuatoguineano (punto se desarrollará detalladamente en el apartado de las soluciones).

¿Cuáles serían las posibles soluciones al problema aquí planteado?

Cuando un/a responsable del o de la menor le insinúa que a cierta edad ya ha de darles un tipo de vida, cabría preguntarse ¿tienen esas personas la menor idea de las consecuencias que pueden provocar dichas palabras? Desde luego que no, pero como dijo la oradora Muniba Mazari en su día “las palabras tienen cierto potencial de hacerte y deshacerte , por lo tanto, es mejor usarlas positivamente”. Ciertamente, lo referido no hace más que evidenciar un estilo de comunicación deficiente y erróneo entre los responsables y los menores a su cargo. En este sentido, la primera de las recomendaciones sería cuidar la información que transmitimos a nuestros menores y la forma en la que lo hacemos.

Antes de hacer la segunda recomendación o proponer la segunda solución, sería necesario analizar dos Guineas: la Guinea del pasado (primera y segunda- la de nuestros abuelos) y la Guinea contemporánea (la de nuestra generación).

En la Guinea del pasado ni siquiera podíamos hablar de un país económicamente rebosante, pero claro, para la sociedad de esa Guinea, teníamos dos situaciones principales: Por un lado, a pesar de que se consideraba como "mujeres" a las niñas con la llegada de la primera regla, para una parte de esa Guinea (primera Guinea del pasado) las menores, de hecho, podían ser incluso dadas en casamiento antes de que tuvieran uso de razón. Pero, curiosamente, los progenitores querían asegurarse de que los futuros cónyuges tuvieran una edad cercana y hubieran pasado por ciertos procesos tradicionales que les preparaban para su nueva vida conyugal y que se orientaban a asegurarse de que ambos estaban física y mentalmente preparados para la misma. Lo innegable es que en esta primera Guinea del pasado generalmente, los progenitores supervisaban debidamente a los menores a su cargo y, éstos solían respetarlos enormemente. 
Para la otra parte de esa Guinea (la segunda Guinea del pasado), tal práctica era totalmente normal, las menores no solo podían ser dadas en casamiento desde muy pequeñas, sino incluso “doteadas” antes de haber nacido, el futuro cónyuge podía ser, perfectamente, un señor de cincuenta años mayor y mantener relaciones sexuales con ella a “destiempo”. 
Hablo más de casamiento porque las relaciones extramatrimoniales no se contemplaban como una opción válida socialmente.
Podríamos decir, en todo caso, que esas dos Guineas del pasado eran todavía más primitivas y, tal vez, la tolerancia al comportamiento que consideramos ahora reprobable hubiera tenido más sentido.

En la Guinea contemporánea donde se supone que la economía es robusta relativamente hablando y en términos comparativos, no obstante, encontramos a una sociedad aún excesivamente permisiva con este tipo de comportamientos que muchos consideran lamentables. En esta Guinea nuestra, es tan normal encontrar a menores de 18 años en las discotecas, asombrosamente, en modo “chilling”, bebiendo alcohol junto a sus progenitores. Y me pregunto, ¿quién encarceló a “Mister Valores” y mató a “Madame Cultura”? 
En cualquier caso, cabe anotar que hay niñas menores y jóvenes que sí reciben una buena educación de sus padres, pero que igualmente deciden meterse en dichas relaciones. Las hay otras que desafortunadamente, caen en las garras de estos adultos que se aprovechan de su inmadurez para convencer, pervertir y explotarlas.
Tras esta reflexión, se podría notar parcialmente, que la existencia de la pobreza puede ser un argumento de peso en Guinea Ecuatorial para explicar esta gran hecatombe.

Ya hablando de la segunda propuesta, recomiendo poner el foco en la mejora de la educación priorizando, sobre todo, la educación de la niña ecuatoguineana, por ser la candidata más vulnerable y con tendencia a sufrir daños irreparables a largo plazo. Por su parte, la educación del niño ecuatoguineano tampoco estaría de más para mantener un fuerte balance en el desarrollo general de lo que es nuestra nación.
Sería importante concienciar tanto a padres, madres y tutores, así como a hijos e hijas ecuatoguineanos a través de campañas de sensibilización, cursillos, charlas, conferencias, seminarios y demás, en los que se les recuerde la importancia de las consecuencias de sus decisiones y sus actos. Esta labor puede realizarla toda persona que tenga tal voluntad, de hecho, cabría elogiar la labor de sensibilización que está llevando a cabo el cantante “Tony Mary el Insuperable” junto a otros agentes, a través de la campaña titulada “Una Estrella en tu Colegio” que motiva a los jóvenes a superarse.

La última propuesta es más técnica, se refiere a la revisión y cumplimiento de las leyes sobre la materia.
Los artículos 429 y 430 del Código Penal ecuatoguineano de 1963 establecen lo siguiente:
Art. 429: La violación de una mujer será castigada con la pena de reclusión menor (de doce años y un día a veinte años).
Se comete violación yaciendo con una mujer en cualquıera de los casos siguientes:

1. Cuando se usare fuerza o intimidación.
2. Cuando la mujer se hallare prıvada de razón o de sentido por cualquier causa.
3. Cuando fuere menor de doce años cumplidos, aunque no concurriere ninguna de las circunstancias expresadas en los números anteriores.

Art. 430: El que abusare deshonestamente de persona de uno u otro sexo, concurriendo cualesquiera de las circunstancias expresadas en el artículo anterior será castigado con la pena de prisión menor (seis meses y un día a seis años).

Lo que quiero señalar al citar estos artículos es, por ejemplo, que un hombre de cincuenta años (50 años) puede perfectamente mantener relaciones sexuales con una niña de trece años (13 años) si ella lo consiente, sin que esto sea reprochable legalmente para él. 
Un ejemplo como este, cuando se da en la realidad, ya no de forma aislada sino generalizada, creando tendencia, hace pensar en qué tan preparadas pueden estar estas menores física y mentalmente para aceptar este tipo de relaciones.
De hecho, un hombre que sabe que la ley no castiga su conducta podría incluso aprovechar esta previsión legal para justificar la misma.
Si la otra parte es mayor de edad (mayor de 18 años), quizás, incluso podemos pensar simplemente en respetar su libertad de estar con quien ella quiera, ya sea por amor o no. Pero, en los casos en los que las chicas son menores de edad, resulta bastante preocupante pensar en que este suceso vaya en aumento, pues las razones para hacerlo no son banales.

La recomendación concerniente al aspecto en cuestión iría encaminada a sugerir a nuestro legislador que considere incrementar la edad legal para mantener relaciones sexuales consentidas. Muchos países la están poniendo mayoritariamente entre los 16 y 21 años.
El legislador ecuatoguineano puede empezar a debatir sobre esta cuestión y ver qué tan razonable puede ser.

Ya para concluir este texto, hay que matizar que muchas son las razones y sugerencias que han sido aquí desarrolladas. Pero, a pesar de eso, podemos seguir pensando en otras explicaciones y propuestas. De todos modos, lo cierto es que quedarnos con los brazos cruzados no es o no sería la mejor forma de solucionar esto (si se considera como un problema) a fin de llegar al horizonte esperanzador que todos aguardamos.


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4 comentarios

  1. hola!... excelente articulo!!... muy beneficioso para la juventud femenina de nuestro pais.

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  2. Gracias por dejarnos tu opinión. En todo caso, también lo sería para la juventud masculina. Con ambos trabajando todo será mejor.

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  3. Hola, ante todo muchas gracias por ser tan valiente y hablar de un tema que poc@s se atreven a enfrentar. Yo pienso que el problema no es que las niñas se acuesten con señores mayores, quiero decir que es un problema pero no es El PROBLEMA. EL PROBLEMA que yo creo que hay es la educación, y no hablo de la escolar. Sino una serie de principios morales y éticos que los niños adquieren a medida que se van haciendo mayores. Y también se debe tener en cuenta las aspiraciones de cada persona a determinada edad. Se debe tener en cuenta el factor psicológico también, yo creo que a estas edades (18 a 25 años) muchas mujeres se sienten mucho más atractivas si consiguen acostarse con un señor casado por el simple hecho del reto que supone y la adrenalina que supone tal acto! Quiero decir que no es sólo por el hecho de querer acostarse sino el desafío que consigo lleva. La pobreza también es un factor a tener en cuenta y la presión social y familiar. Como lo has mencionado antes, hay mucha presión y hay niñas a las que se responsabiliza de cosas que no están a su nivel(emocional o financiero). Yo creo que primero los padres deberían darse cuenta que al meter tanta presión a los niñas las empujan a hacer ciertas cosas como el caso que nos incumbe. Y para no enrollarme mucho más, me gustaría que cada tutor se dé cuenta de las consecuencias de poner tanta presión en una adolescente, que los padres y tutores enseñen a sus hijos a comprender la magnitud de sus acciones. Y sin olvidar a los señores casados que también son responsables de la situación. No entraré en aspectos morales ni ético s del matrimonio ya que cada uno piensa como piensa, pero creo que podrían intentar hacer mejor lo que hacen.

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    1. Lo cierto es que son muchos los factores que contribuyen al problema en cuestión, como bien has ido citando. Del mismo modo, son muchas las acciones que se podrían llevar a cabo para intentar darle solución, siendo una de las primeras la educación, no solo académica sino la informal, la de los valores como también has señalado. Hace falta más concienciación.
      Este es uno de los temas que se comenta mucho en privado pero del que apenas se habla en público, valiente también eres tú por atreverte a dejar este comentario tan constructivo, esto ya es una manera de ir empezando. Esperamos que el mensaje tenga mayor difusión y pueda llegar a más personas con el tiempo. Gracias por tomarte un momento y dejarnos tu opinión, Christian.

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